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El Turco - nº7

El laboratorio de Fritz y ChessBase por Fernando Morán Fernández.

El Perro Tocaguasón

¿Habéis  tenido perro alguna vez?  Me refiero a uno de esos perros que se convierte en un  miembro más de la familia, con su propio sitio en la casa, con sus derechos y deberes, que con los años y la experiencia va haciéndose sabio, taimado, cascarrabias, fiel, sabelotodo, burlón, bribón, juguetón, canalla, charlatán, “cabrón”... bueno, pues  eso en versión ajedrecística cibernética se conoce en alemán como “Schweinehund”.  Y en español podéis ponerle el nombre que queráis... eso sí, lo hemos entrenado para que responda a Tocahuevos o a Guasón, pues esos fueron los nombres que nos dieron cuando lo adoptamos. Pero no nos dejemos engañar por ellos. Es un noble retador y compañero de juegos. No es una mala compañía ni esconde abyectas intenciones. Por eso podemos confiarle tranquilamente el entretenimiento de nuestros hijos, sin miedo a que ninguna de sus bravuconadas o ironías vaya a echar por tierra la educación que con tanto empeño tratamos de darles. Al contrario, podéis estar seguros de que añadirá algunas risas a la diversión más seria y a los disfrutes y enseñanzas propios del juego de reyes... Y si no os creéis lo que digo no tenéis más que comprar el programa y comprobarlo por vosotros mismos. Pero, cuidado, ¡no os enganchéis! Su presentación está regida por el principio de la elegancia de la sencillez y  su manejo también se ha simplificado al máximo, de forma que cualquier infante con mínima soltura manejando el ratón puede hacerse cargo del adiestramiento del can. No obstante, las posibilidades y opciones de configuración que ofrece el programa son muy variadas y desde la presentación de las piezas y el tablero hasta la animación del perro se ha cuidado el último detalle.

Para hacerlo más vistoso, si cabe, su funcionamiento a pantalla completa hace que desaparezcan de nuestra vista barras de tareas y demás elementos de Windows, de forma que podamos sumergirnos en la diversión completamente. Claro que los atajos del teclado para cambiar de ventana (Alt+TAB) o para activar el menú de inicio (Tecla de Windows entre Ctrl y Alt) están disponibles en todo momento, para el que necesite o añore un cambio de ventana.

El programa se maneja sobretodo con el ratón, tanto para realizar jugadas como para acceder a los distintos menús o para tomar decisiones en algunos aspectos. Prácticamente todas las opciones son accesibles por medio del menú contextual que aparece al hacer clic derecho con el ratón. De todas formas el clic izquierdo también tiene aplicaciones inmediatas sobre los botones que aparecen en pantalla y otras más ocultas: sobre los márgenes del tablero sirve para dar la vuelta al mismo, sobre el reloj sirve para alternar en sus presentaciones y también actúa como interruptor entre la imagen del perro y la notación de la partida, si se sitúa el cursor bajo esa parte de la pantalla. Las opciones de presentación van desde los distintos tipos de fondos, piezas y relojes hasta configuración automática de las mismas para iniciar una partida de la variante de ajedrez aleatorio propuesto por Fischer, pasando por la habilitación o desactivación de los vídeos de presentación y despedida o de los comentarios del perro, la graduación de  la animación de las piezas y las capturas, los datos que quieren verse de los cálculos que hace el can, la elección de los libros de aperturas, etc.

Por lo demás el programa se articula en torno a dos aspectos: el juego y el entrenamiento.

La diversión del ajedrez está esencialmente en su práctica. Y con el propósito de hacer entretenida la misma, el  perro nos ofrece, además de su tertulia, múltiples opciones de juego:

-         Distintos controles horarios, de profundidad o por jugada, con o sin bonificaciones.

-         Opción de análisis

-         Gestión y visualización de partidas en bases de datos en formato PGN

-         Juego con handicap: se puede hacer que uno o los dos contendientes cedan piezas o peones desde el principio

-         Modo sparring: el ordenador juega para entrenar al usuario e incluso lo evalúa.

-         Fischer Random Chess: ¿quiere echar un pulso al perro sin libros de aperturas ni conocimientos programados?

-         Estilos: clásico, hipermoderno, gambitero, con posibilidad de graduar la fuerza de la agresividad táctica. Todo ello distinguiendo cuando se juega con blancas o con negras.

-         Modo de juego humano, con capacidades regulables.

El entrenamiento, a su vez, se plantea en tres vertientes:

a)     la resolución de problemas: con la misión de agudizar el sentido táctico se ofrecen 300 posiciones para resolver, agrupadas en 10 niveles de dificultad seleccionables. Se puede optar por tener alguna indicación sobre los aspectos a tener en cuenta para dar con la solución correcta y también si queremos que el perro aplauda nuestros aciertos y afee nuestros errores.

b)     la ilustración de conceptos fundamentales con partidas comentadas magistrales: por medio de 10 partidas magistrales, que pueden considerarse las más hermosas de la historia del ajedrez, el GM Helmut Pfleger, además de enseñar conceptos y estrategias, nos estimula el goce la propia belleza ajedrecística. Sus vídeos introductorios relatan interesantes anécdotas y comentarios que hacen más cercanos a los protagonistas, ofreciendo también sus fotografías. Tanto las jugadas como los comentarios se reproducen de viva voz y se ilustran las variantes, que se reproducen automáticamente, insertadas en el discurso general de la partida, y los aspectos estratégicos y tácticos se muestran sobre el tablero con flechas y casillas coloreadas, de forma que la asimilación de conceptos se produce de forma intuitiva. En definitiva, 10 lecciones multimedia, para sentarse y disfrutar delante del ordenador... incluso no siendo niños.

c)      Las bases de datos que acompañan al programa ofrecen más de 25.000 partidas, con las que el amo del perro podrá disfrutar, una vez iniciado en los arcanos de la interpretación ajedrecística.

En fin, que estamos ante un viejo y sabio cancerbero de la sabiduría ajedrecística, que ha visto muchas cosas, algo cascarrabias e irónico, al que es muy difícil dársela con queso, fiel a su oficio, insobornable y leal compañero dispuesto a hacernos pasar buenos ratos en cualquier ocasión.

Si queréis conocer más sobre el perro más famoso del mundo de las 64 casillas, daros una vuelta por aquí.